LA CUMBRE Y SU PERSPECTIVA
Se ha contemplado el evento ocurrido en Ginebra 2003 -Túnez 2005, se constato la relevancia de los temas mencionados, así como cada una de sus categorías frente a las cuales se abordaron en varias ocasiones en sus respectivos días la oportunidad de ofrecer a un sector mas amplio de la población; ejercer su derecho abierto a la información, acceder a la competitividad global.
Un tema que deseamos difundir es un anexo tratado en la cumbre acerca de la sociedad de la información es un proceso en el cual la humanidad deja desplazadas a naciones subdesarrolladas, los debates correspondientes a este suceso dieron como resultado el apoyo acertado de países desarrollados e iniciativa privada al fomento de esta; esta ayuda se transmite en un precio relativamente accesible la venta o rentabilidad de la comunicación; por lo tanto de la comunicación.
Agregando un asunto de la cumbre que se observo fue la cuestión de la pobreza internacional, se establecieron propuestas y peticiones; las asociaciones civiles emprendieron la expresión de sus necesidades (claro esta el objetivo por la lucha de la extinción de esta y la igualdad de capacidades), pero se ah discutido de forma general que las Tics tendrán en si un impacto superfluo en la eliminación de esta pues se opina a nivel común que el termino igualdad no existe, sin embargo, la formalidad del termino ‘sociedad de la información’ es una especulación a un hecho abstracto y no en concreto como se cree, con esto hedemos de referir a solo algunos países que transcurren en esta a diferencia de otros cientos que por mas mínimo que se desarrollan siguen en un estancamiento.
Retomando la cumbre mundial, se planteo la estrategia de que la mayoría de los servicios fueran por vía cibernética u electrónica para facilitar y acostumbrar a las poblaciones en el manejo de estas, es decir, todo tipo de transacciones tuvieran un lugar en las TIC’s.
Además, las TIC’s no lograran rebasar expectativas, costumbres, o creencias culturales y la diversidad de estos, se ah comentado e impide el desarrollo de un futuro utópico relacionado con la globalización parcial.
Concluimos de manera particular la aceptación de la sociedad de la información pues se tiene presente, la tolerancia entre nacionalidades donde se muestre el subdesarrollo y la solidaridad hacia estos, damos nuestro apoyo al dialogo considerando a este el único medio de resolver problemas, declarando que la cumbre fue en dos etapas durante un periodo de 2 años, no es suficiente para el tratado de problemas que afectan de manera global los asuntos de solo un país siendo esto comprobado en varias ocasiones.
martes, 1 de diciembre de 2009
lunes, 30 de noviembre de 2009
cumbre mundial
http://video.google.com.mx/videoplay?docid=6882312994183877618&ei=hKcUS8qOO6bUrQL-38S9CQ&q=vieos+cumbre+mundial+de+inf&hl=es&view=2#
ensayo de globalizacion
En una primera aproximación, entenderíamos por Ciudad Digital cualquier iniciativa o conjunto de iniciativas que persiga el desarrollo socio-económico de un municipio mediante el uso intensivo de tecnologías de la información y de las comunicaciones.
En lo que casi todo el mundo está de acuerdo es que un proyecto de Ciudad Digital debería surgir, idealmente, de la participación y toma de decisiones consensuada entre los representantes y técnicos municipales, con el resto de los agentes sociales y económicos del municipio, especialmente sus ciudadanos. En otras palabras, cualquier proyecto de Ciudad Digital debería estar precedido y acompañado de un diálogo fluido entre representantes y ciudadanos.
“¿Cuál debería ser el propósito último de una iniciativa de Ciudad Digital?”, la Declaración de Helsinki nos responde: ”mejorar la calidad de vida y de trabajo de los ciudadanos, las oportunidades de empleo, la calidad y rentabilidad de procesos y servicios, el ejercicio del gobierno y de la democracia a todos los niveles y las perspectivas de la economía social y del desarrollo sostenible”. Estos deberían ser los objetivos perseguidos en cualquier proyecto de Ciudad Digital.
se trata de un proceso que desde finales de la década de los 60 se ha venido desarrollando, como parte del cambio de la estructura social, y como una alternativa más en que la sociedad se puede manifestar. Por ello, hablar de ciudades digitales resulta tan complejo, ya que se trata de una actividad que va más allá de sí misma, convirtiéndose en un fenómeno social autónomo, con sus propios códigos, intérpretes y actores, que hace posible la comunicación con personas de cualquier parte del mundo, en cualquier momento, en un espacio originalmente imaginario, que cada vez más forma parte de la cotidianidad de los seres de este siglo.
La referencia acerca del origen de las ciudades digitales data de la década de los 70, con un movimiento llamado ocupas originario de Ámsterdam, el cual realizó fuertes movilizaciones en contra del gobierno local. Los militantes de ocupas, denominados krakers, se organizaban en grupos de vecinos, al tiempo que se las ingeniaban para desarrollar medios que les permitieran organizarse y comunicarse entre ellos, como listas de alarmas telefónicas, alarmas vecinales, hasta medios de comunicación como radiodifusoras, televisoras, periódicos vecinales, una imprenta, una cooperativa de herramientas y un fondo para reparaciones, todos ellos denominados “piratas”, sin los cuales no habrían podido adquirir autonomía.
Una ciudad digital puede ser definida como aquella en la que, utilizando los recursos que brindan la infraestructura de telecomunicaciones y de informática existentes, fundamentalmente Internet, ofrece a sus habitantes un conjunto de servicios digitales a fin de mejorar el nivel de desarrollo humano, económico y cultural de esa comunidad, tanto a nivel individual como colectivo. Según la definición de la Comisión Técnica de la Red Iberoamericana de Ciudades Digitales, una ciudad digital podría ser aquel entorno de ámbito local en el que exista una considerable implantación de la sociedad de la información, tanto en el conjunto de los ciudadanos en su ámbito residencial, de trabajo o en la utilización de servicios públicos, como de las empresas e instituciones en temas tales como la teleadministración, el teletrabajo, teleformación, telemedicina, gestión de servicios de uso público, aplicaciones para colectivos con requerimientos especiales, aplicaciones sobre cultura, turismo, aplicaciones de tipo residencial y móvil, producción de contenidos, etc. donde la administración pública constituye el motor integrador del resto de iniciativas. Todo ello basado en redes de alta velocidad y partiendo de la base de que una considerable parte de la población está formada en aplicaciones telemáticas y, en particular, en el uso de Internet.
En lo que casi todo el mundo está de acuerdo es que un proyecto de Ciudad Digital debería surgir, idealmente, de la participación y toma de decisiones consensuada entre los representantes y técnicos municipales, con el resto de los agentes sociales y económicos del municipio, especialmente sus ciudadanos. En otras palabras, cualquier proyecto de Ciudad Digital debería estar precedido y acompañado de un diálogo fluido entre representantes y ciudadanos.
“¿Cuál debería ser el propósito último de una iniciativa de Ciudad Digital?”, la Declaración de Helsinki nos responde: ”mejorar la calidad de vida y de trabajo de los ciudadanos, las oportunidades de empleo, la calidad y rentabilidad de procesos y servicios, el ejercicio del gobierno y de la democracia a todos los niveles y las perspectivas de la economía social y del desarrollo sostenible”. Estos deberían ser los objetivos perseguidos en cualquier proyecto de Ciudad Digital.
se trata de un proceso que desde finales de la década de los 60 se ha venido desarrollando, como parte del cambio de la estructura social, y como una alternativa más en que la sociedad se puede manifestar. Por ello, hablar de ciudades digitales resulta tan complejo, ya que se trata de una actividad que va más allá de sí misma, convirtiéndose en un fenómeno social autónomo, con sus propios códigos, intérpretes y actores, que hace posible la comunicación con personas de cualquier parte del mundo, en cualquier momento, en un espacio originalmente imaginario, que cada vez más forma parte de la cotidianidad de los seres de este siglo.
La referencia acerca del origen de las ciudades digitales data de la década de los 70, con un movimiento llamado ocupas originario de Ámsterdam, el cual realizó fuertes movilizaciones en contra del gobierno local. Los militantes de ocupas, denominados krakers, se organizaban en grupos de vecinos, al tiempo que se las ingeniaban para desarrollar medios que les permitieran organizarse y comunicarse entre ellos, como listas de alarmas telefónicas, alarmas vecinales, hasta medios de comunicación como radiodifusoras, televisoras, periódicos vecinales, una imprenta, una cooperativa de herramientas y un fondo para reparaciones, todos ellos denominados “piratas”, sin los cuales no habrían podido adquirir autonomía.
Una ciudad digital puede ser definida como aquella en la que, utilizando los recursos que brindan la infraestructura de telecomunicaciones y de informática existentes, fundamentalmente Internet, ofrece a sus habitantes un conjunto de servicios digitales a fin de mejorar el nivel de desarrollo humano, económico y cultural de esa comunidad, tanto a nivel individual como colectivo. Según la definición de la Comisión Técnica de la Red Iberoamericana de Ciudades Digitales, una ciudad digital podría ser aquel entorno de ámbito local en el que exista una considerable implantación de la sociedad de la información, tanto en el conjunto de los ciudadanos en su ámbito residencial, de trabajo o en la utilización de servicios públicos, como de las empresas e instituciones en temas tales como la teleadministración, el teletrabajo, teleformación, telemedicina, gestión de servicios de uso público, aplicaciones para colectivos con requerimientos especiales, aplicaciones sobre cultura, turismo, aplicaciones de tipo residencial y móvil, producción de contenidos, etc. donde la administración pública constituye el motor integrador del resto de iniciativas. Todo ello basado en redes de alta velocidad y partiendo de la base de que una considerable parte de la población está formada en aplicaciones telemáticas y, en particular, en el uso de Internet.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

